Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE):
Se trata de un técnica mixta endoscópica y radiológica, utilizada para estudiar y sobre todo, para tratar enfermedades de los conductos biliares y del páncreas. Las CPREs programadas requieren el ingreso hospitalario de unas 24 horas de media si no hay complicaciones, o más tiempo si ocurre el contexto de un paciente ya ingresado por la enfermedad que indica la CPRE.
El objetivo de esta técnica en poder pasar a través de la papila (zona del duodeno donde confluyen la vía biliar y pancreática) al conducto biliar (colédoco) y/o al del páncreas (conducto de Wirsung). Para llegar a la papila se utiliza un endoscopio especial llamado duodenoscopio, y utilizando catéteres especiales se intenta pasar a uno de los dos conductos (el deseado según la enfermedad) o a ambos. En ocasiones, esta maniobra es muy compleja, y de hecho, se considera a la CPRE como una de las intervenciones más difíciles de la endoscopia digestiva. Una vez canulada la papila, se inyecta contraste a través de un catéter para dibujar los conductos (biliar o pancreático), y así poder observar mediante radiografías fijas o de forma dinámica (fluoroscopia) los conductos. Por ello, la CPRE se hace en una sala provista de rayos X.
Esta técnica se hace bajo sedación profunda y a veces, bajo anestesia general.
Hay que tener en cuenta que a veces la CPRE puede ser fallida, bien porque no se ve la papila, no se consigue canularla o se canula el conducto no deseado. Debe comprenderse que este complejo procedimiento presenta alrededor de un 10% de complicaciones, como son la pancreatitis aguda tras la CPRE (hasta el 5%, y rara vez grave), la hemorragia cuando se corta la papila (esfinterotomía), perforación del intestino (en pocas ocasiones) o infección de la bilis entre otras posible complicaciones mucho más raras. Muchas de estas complicaciones se tratan de manera conservadora (requieren unos días de ingreso hospitalario) o haciendo alguna endoscopia (por ejemplo, en hemorragias). Algunas pueden ser más graves, y necesitar tratamiento quirúrgico. En general, se considera que la mortalidad de la CPRE oscila entre el 1.5% y el 1‰.
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